Esta mañana se me dio por pensar en el romanticismo y todavía no tengo claro porqué. Es lo de siempre, salgo de casa, giro a la izquierda para empezar a subir hasta Amsterdam avenue y ahí con el aire frío empiezo a darle vueltas a la cabeza. Esta vez me tocó pensar en porqué mucha gente a mi alrededor me dice que soy demasiado romántica. En dos pasos más decidí que era verdad, que debería ser más pragmática, pero cuando iba a por el tercer paso volví en razón. Es decir, decidí que el pragmatismo no tiene nada que ver con el romanticismo y que muchas de las mejores cosas en el mundo llegan a través de personas o ideas románticas.
Siguiendo con esta idea me subí en el metro y como muchas otras veces empecé a ponerle texto a las personas con las que compartía el vagón. Había de todo, y seguro que algunas de esas historias se entrelazaban en algún momento sin que sus protagonistas lo supieran... Eso sí, yo sigo dándole vueltas a la definición de romanticismo, que seguro que tiene tantas como personas en el mundo...
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